domingo, 18 de octubre de 2020

EL FAR

 

Fotos del autor y de I.C.C.



EL FAR 

 

Excursión a un peñasco importante, de esos que te miras con respeto; que domina con altivez sobre todo su entorno geográfico, permitiendo mostrarnos desde su altura, unas espectaculares vistas de su entorno.

 

Imagen obtenida de Internet

Seguramente es uno de los sitios de Catalunya que permite unas mejores panorámicas paisajísticas.

 


A lo lejos se ve el embalse de Susqueda, término municipal al cual pertenece administrativamente.




Para acceder a él de forma respetuosa, hace falta hacerlo andando desde Sant Martí de Sacalm, a donde habremos llegado desde Amer, por una carretera sinuosa de unos nueve kilómetros.

 


Una vez aparcado el vehículo, hay que disponerse para una ascensión continuada sin apenas lugares de descanso.



Atravesando un frondoso bosque de los que invitan a la imaginación a desvelar secretos de sitios encantados.

 


Lo que parece una pista rural, pronto se convierte en un camino pedregoso en el que vamos viendo nuestro lugar de destino; siempre imponente, dominando en plan colosal nuestra pequeña envergadura.



A medida que vamos subiendo, el camino se estrecha y las piedras siguen dificultando el paso tranquilo.

 



Luego llegamos ante una inmensa piedra que nos muestra dos posibilidades de ruta: la suave, para ascender con pocos sobresaltos llegando a la ermita de “Santa Anna”, o la corta, para subir más rápidamente por la vía directa y que nos deja más cerca del Santuario de “La Mare de Déu del Far”.



En cualquier caso, es una ascensión por un camino tapizado por hojas, atravesando un bosque umbrío, en el que la solar luz otoñal apenas se percibe.

 


Una vez arriba, cualquier dificultad o duda sufrida en momentos anteriores, queda olvidada y dada por buena, ante la plenitud de los paisajes expuestos ante nuestra mirada.

 


Estando todo cerrado con motivo de la pandemia, sí pudimos, no obstante acceder al interior del Santuario.

 


El descenso, con las mismas dificultades, pero en menos tiempo, nos permitió recuperar sensaciones de cuando éramos unas cabras locas sueltas por los bosques.

 



Gracia, 18 octubre 2020 

sábado, 10 de octubre de 2020

Una Ventana al Mar

 




Una Ventana al Mar 

Película intimista, de pocos personajes, los justos y necesarios para contar la historia, nada de apariciones espectaculares fuera de tono.

 

Todos los actores cumpliendo correctamente sus papeles, empezando por Emma Suárez, muy contenida en su rol de enferma terminal, Akilas Carazisis en el de hombre de mar desastrado, Gaizka Ugarte en el de hijo pesadito, más las amigas, el doctor, gente de la isla... 


Film sin discursos moralistas ni combativos sobre causa alguna, a los que te arrimas y encuentras una narración humana, llena de ternura y con gente con la que te gustaría estar, en un lugar sin pretensiones paradisíacas, pero enormemente atrayente.

 

Es de esas historias perfectas para tardes de añoranzas. De lo que nos puede pasar en cualquier momento y como lo afrontaremos. De esas situaciones que a veces nos pasan cerca y a veces ni nos enteramos, o muy poco pero que nos afectan.

 

Recomendable por su sencillez escénica, su veracidad, su unión de dos escenarios con el mar como referente central y su humanidad.


 

Barcelona, octubre 2020 

domingo, 4 de octubre de 2020

CAMINO DE RONDA

 

Fotos de I.C.C. / J.C. K. y del autor


Camino de Ronda

 

 

Reunidos todos los expedicionarios, nos dejamos guiar de buen grado. La amistad manda. 




Llegándonos hasta la Playa de L’alguer en L’Atmella. 




Donde iniciamos el camino que bordea toda la costa, antigua ruta de vigilancia contra el contrabando, por donde patrullaban los números de la benemérita en tiempos pasados.

  


Actualmente arreglado para el paso de todo tipo de personas, nos permite conocer y disfrutar de un entorno privilegiado. Observando una serie de calitas a cuál más hermosa.

 

No vimos ni un atisbo de contrabandistas, piratas o traficantes, ni siquiera una triste patera. Solo una tranquila barca de pescadores intentando faenar.

 


Tampoco tricornios vigilantes, con el caliqueño o el pitillo de caldo, en la comisura de los labios, con las manos acariciando sus robustos naranjeros.


 

El camino serpentea paralelo a la costa, siguiendo las sinuosidades que la misma va presentando. 

 


Lo que nos permite ir disfrutando de sus rincones, con calas escondidas que nos obligan a ir subiendo y bajando por su orografía costera.

 


Mientras contemplamos como el agua ha ido erosionando la costa creando pequeñas cavidades donde esconder algún tesoro secreto. 

 


Nosotros tenemos uno que nos hemos llevado puesto antes de iniciar el recorrido. 




Que nos ha ayudado mucho en hacerlo de forma placentera, con brío y con fuerza, sobre todo mucha fuerza. 

 

 

Barcelona, 4 octubre 2020