El INSULTO
Es de aquellas películas, que acabas considerando de
visión obligada.
Por el contenido, que además, a pesar de ser una
historia ubicada en un territorio bien lejano, con usos y costumbres totalmente
diferentes a las nuestras, toca un tema que nos puede resultar bien cercano.
Un pequeño conflicto, una cuestión baladí, entre
personas de distinta cultura religiosa y nacionalidad de origen.
Que acaba convirtiéndose en una cuestión de ámbito
nacional, a causa de su crecimiento cual bola de nieve, rodando sin control,
montaña abajo.
En una sociedad como la libanesa, que aún tiene las cicatrices
de sus heridas muy recientes tras la guerra civil, que asoló su país entre
1975-1990.
A través de un conflicto, que acaba en los tribunales,
primero en uno equivalente a una primera instancia y luego a otro de rango
superior, por un simple hecho de no bajarse del burro, como coloquialmente
definiríamos la cuestión en sí.
En esta historia, se nos muestran los comportamientos
de desconfianza y rechazo hacia el diferente, al emigrante, con el añadido de
la discriminación religiosa.
Dos mundos enfrentados, una sociedad dividida, el
ellos y el nosotros, nosotros estamos y ellos han llegado para quitarnos lo
nuestro e imponer sus costumbres.
La intolerancia, el rechazo frontal sin avenirse a
escuchar ni aceptar, la intransigencia al considerarse con la razón, absoluta.
En esta dualidad, un enfrentamiento entre hombres sin
capacidad por querer entender al otro, el rayo de esperanza lo ponen las
mujeres, con más empatía para vivir el conflicto buscando una solución, digamos
de consenso.
Ellas son el futuro para una sociedad más justa y
equilibrada, más humana en suma.
Los dos hombres son víctimas de su pasado, que les
hace ver su situación actual, con odio y desprecio, con lo cual el espectador
muestra su rechazo de entrada por el ejemplo mostrado por ambos.
Hasta que a medida que se va desarrollando la
historia con sus dos juicios, se va comprendiendo el origen de sus respectivos
conflictos personales respecto a su entorno social.
Haciéndonos comprender ese rechazo visceral que se
muestran mutuamente y el por qué de su comportamiento ante lo que en principio
es un simple insulto.
En la película no hay vencedores, pues no puede
haberlos, simplemente se declara al demandado inocente, pero esto es lo de
menos.
Es de ese tipo de películas, ambientadas en tramas de
conflicto ante los tribunales, que mediante un guión bien trabajado, va dando
con el ritmo adecuado, tanto en el juicio que está genial, como en las escenas
exteriores, donde se nos muestra el conflicto y la vida de cada uno.
Las casi dos horas de metraje, en una historia aparentemente tan sencilla que parece imposible
que de pie a tal enfrentamiento, se nos pasan en un momento, pero dan lugar a
serias reflexiones posteriores, ahí radica la grandeza de este film.
Evidentemente, hay sutilezas sociales que en una peli quedan muy
esquematizadas, pero eso no le resta un ápice de la validez de su propuesta.
Las personas y las sociedades tienen muchas
contradicciones y hay que saber desactivar los conflictos, cerrarlos con
equidad para las partes.
Totalmente recomendable.
Sarrià, 18 Marzo 2018