Imagen obtenida de Internet
Hoy empieza una campaña publicitaria, para presentar un acto público
que no se hará, a pesar de que los estudios previos de mercado constatan una
alta demanda para poder asistir y participar.
Por qué se inicia la campaña debe de ser por qué ya está contratada
y total así se divierte un rato el personal.
No hablar de algo que está en boca de todos los ciudadanos y forma
parte de los intercambios de saludos tiene su gracia.
Pero unos señores de fuera, que saben muy bien todo aquello que nos
conviene y lo que no. Recordemos aquello de: “Les hemos
destruido la sanidad” o también más recientemente lo de: “El 1-O no habrá ningún referéndum y sí se les citan como
miembros de mesa, no vayan”
Sin comentarios.
En este no poder hablar, para
no publicitar, un acto considerado ilegal y por tanto súper pernicioso para la
sociedad, ya hay 712 casos muy graves a los que se les exige su rápida entrada
en una zona de cuarentena, a la cual serán gentilmente acompañados por los
medios que el estado pondrá a su disposición, en cuanto ellos manifiesten con
su silencio, el no poder acudir por sus propios medios.
Estamos viviendo una época
muy emocionante y que me está rejuveneciendo el ánimo.
Vuelvo a mirar quién tengo a
mis espaldas, despisto hacia donde voy, hago como que entro en algún sitio pero
en realidad salgo y procuro que no puedan ver que estoy leyendo o pensando.
En un Estado de Derecho, así
en mayúsculas, pensar fuera del criterio oficial, está mal visto.
Sarrià, 14 Septiembre 2017