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jueves, 29 de agosto de 2024

ALP Y SU ENTORNO



Breve aporte tras la estancia en Alp, Cerdanya, Girona, Catalunya. 

Uno de los pueblos que se alojan a las faldas de las montañas que delimitan este excelso valle, de alta montaña, con un clima mediterráneo, suavizado durante el verano. 

Cada año, al llegar puedes percibir el crecimiento por todos los pequeños pueblos que conforman la comarca, del aumento paulatino, pero sin descanso, de construcciones para alojar a los foráneos con ganas de venir a descansar de ajetreo ciudadano. 

Por suerte el valle es lo suficientemente amplio para permitirlo, de momento. Sigo siendo un lugar espléndido, digno de ser visitado, se disfruta de un paisaje y unos pueblos muy auténticos. 

 


 






Alp, 29 agosto 2024 

lunes, 31 de mayo de 2021

PASEANDO EN DOS RUEDAS (Parte II)

 Paseando en dos ruedas (Parte II)

De la Matarraña a La Terra Alta 

Vía Verde del Val del Zafán 

 




Abandonamos Valderrobres e iniciamos un tramo de empalme hasta la Vía Verde por una carretera asfaltada, por la cual hay mucha circulación de vehículos, sobre todo camiones.  



Intentamos ir por el arcén, cuando su anchura y la limpieza de hierbajos lo permite.  






Pequeña ascensión hasta los restos de la estación de Cretas. 




Luego la ruta se irá volviendo más llana y con muchos pequeños descensos casi hasta el final, donde hay algún ligero ascenso, pero nada que ver con los de la primera etapa. 





El paisaje es mucho más abierto y permite la contemplación de grandes extensiones de cultivos de cereales, campos de olivos y en la parte más sinuosa, acompañamos el río "dels Estrets" hasta su incorporación al Ebre. 











En este recorrido, el paso por viaductos y túneles, es un continuo, por suerte aquí la mayoría tienen luz, proporcionada por paneles solares, lo cual se agradece (al menos por mi parte), pues en la primera etapa la cosa era algo más chunga. 



A medida que vamos avanzando hacia el Ebre, el recorrido está algo más cuidado, con pequeñas zonas de descanso y miradores para contemplar el paisaje. 










En la pequeña estación de Bot, hay un sencillo restaurante en un vagón de tren. 











Aquí tuvimos algo más de contacto humano con usuarios de la vía, e incluso vimos bañistas sin bici, disfrutando de las pozas del río. 






También  pudimos ver sobre esa especie de balconcillo, esta pequeña lápida recordatorio de un "mossen", eminente teólogo del siglo pasado, perteneciente a estas tierras. 



La llegada al gran río, aparte de la sensación de descanso que produce, nos vuelve a dar una amplitud de paisaje notable. 



Ahora es cuestión de recuperar nuestro medio de transporte mecánico, aparcado en Xerta y trasladarnos hacia el Delta. 


Barcelona 31 mayo 2021

domingo, 18 de octubre de 2020

EL FAR

 

Fotos del autor y de I.C.C.



EL FAR 

 

Excursión a un peñasco importante, de esos que te miras con respeto; que domina con altivez sobre todo su entorno geográfico, permitiendo mostrarnos desde su altura, unas espectaculares vistas de su entorno.

 

Imagen obtenida de Internet

Seguramente es uno de los sitios de Catalunya que permite unas mejores panorámicas paisajísticas.

 


A lo lejos se ve el embalse de Susqueda, término municipal al cual pertenece administrativamente.




Para acceder a él de forma respetuosa, hace falta hacerlo andando desde Sant Martí de Sacalm, a donde habremos llegado desde Amer, por una carretera sinuosa de unos nueve kilómetros.

 


Una vez aparcado el vehículo, hay que disponerse para una ascensión continuada sin apenas lugares de descanso.



Atravesando un frondoso bosque de los que invitan a la imaginación a desvelar secretos de sitios encantados.

 


Lo que parece una pista rural, pronto se convierte en un camino pedregoso en el que vamos viendo nuestro lugar de destino; siempre imponente, dominando en plan colosal nuestra pequeña envergadura.



A medida que vamos subiendo, el camino se estrecha y las piedras siguen dificultando el paso tranquilo.

 



Luego llegamos ante una inmensa piedra que nos muestra dos posibilidades de ruta: la suave, para ascender con pocos sobresaltos llegando a la ermita de “Santa Anna”, o la corta, para subir más rápidamente por la vía directa y que nos deja más cerca del Santuario de “La Mare de Déu del Far”.



En cualquier caso, es una ascensión por un camino tapizado por hojas, atravesando un bosque umbrío, en el que la solar luz otoñal apenas se percibe.

 


Una vez arriba, cualquier dificultad o duda sufrida en momentos anteriores, queda olvidada y dada por buena, ante la plenitud de los paisajes expuestos ante nuestra mirada.

 


Estando todo cerrado con motivo de la pandemia, sí pudimos, no obstante acceder al interior del Santuario.

 


El descenso, con las mismas dificultades, pero en menos tiempo, nos permitió recuperar sensaciones de cuando éramos unas cabras locas sueltas por los bosques.

 



Gracia, 18 octubre 2020