Fotos del autor y de I.C.C.
Excursión a un peñasco importante, de esos que te miras con respeto; que domina con altivez sobre todo su entorno geográfico, permitiendo mostrarnos desde su altura, unas espectaculares vistas de su entorno.
Imagen obtenida de Internet
Seguramente es uno de los sitios de Catalunya que permite unas mejores panorámicas paisajísticas.
A lo lejos se ve el embalse de Susqueda, término municipal al cual pertenece administrativamente.
Para acceder a él de forma respetuosa, hace falta hacerlo andando desde Sant Martí de Sacalm, a donde habremos llegado desde Amer, por una carretera sinuosa de unos nueve kilómetros.
Una vez aparcado el vehículo, hay que disponerse para una ascensión continuada sin apenas lugares de descanso.
Atravesando un frondoso bosque de los que invitan a la imaginación a desvelar secretos de sitios encantados.
Lo que parece una pista rural, pronto se convierte en un camino pedregoso en el que vamos viendo nuestro lugar de destino; siempre imponente, dominando en plan colosal nuestra pequeña envergadura.
A medida que vamos subiendo, el camino se estrecha y las piedras siguen dificultando el paso tranquilo.
Luego llegamos ante una inmensa piedra que nos muestra dos posibilidades de ruta: la suave, para ascender con pocos sobresaltos llegando a la ermita de “Santa Anna”, o la corta, para subir más rápidamente por la vía directa y que nos deja más cerca del Santuario de “La Mare de Déu del Far”.
En cualquier caso, es una ascensión por un camino tapizado por hojas, atravesando un bosque umbrío, en el que la solar luz otoñal apenas se percibe.Una vez arriba, cualquier dificultad o duda sufrida en momentos anteriores, queda olvidada y dada por buena, ante la plenitud de los paisajes expuestos ante nuestra mirada.
Estando todo cerrado con motivo de la pandemia, sí pudimos, no obstante acceder al interior del Santuario.
El descenso, con las mismas dificultades, pero en menos tiempo, nos permitió recuperar sensaciones de cuando éramos unas cabras locas sueltas por los bosques.