Sinfonía N.º 8 en Fa mayor, op.93
Sinfonía N.º 9 en Re menor, op.125
Lucy Crowe, soprano
Jess Dand6y, contralto
Ed Lyon, tenor
Tareq Nazmi, bajo
Monteverdi Choir
Cor de Cambra del Palau de la Música catalana
(Simon Halsey, dr. artístico; Xavier Puig, dr. pral.)
Orchestre Révolutionnaire et Romantique
John Eliot Gardiner, director.
En el transcurso de esta semana, con motivo del 250 aniversario del nacimiento de uno de los genios más inconfundibles de la música clásica, como es Ludwig van Beethoven (1770-1827) se ha presentado en el Palau de la Música, una integral de sus sinfonías.
En el transcurso de esta semana, con motivo del 250 aniversario del nacimiento de uno de los genios más inconfundibles de la música clásica, como es Ludwig van Beethoven (1770-1827) se ha presentado en el Palau de la Música, una integral de sus sinfonías.
Noche apoteósica la de ayer en el Palau, lleno hasta los topes para escuchar, venerar, a uno de los grandes de la composición musical, con su sinfonía estrella, que nadie se cansa de disfrutar una y otra vez.
Interpretada por un conjunto de artistas inmejorables, músicos y voces potentes, afinados, disciplinados y entusiastas seguidores de la batuta del genial Gardiner.
Quién le sabe dar al conjunto ese toque mágico que hace de una obra, acostumbrados a escuchar con excesiva fiereza, la tonalidad adecuada para captar todas sus sutilezas.
Lo de utilizar instrumentos más ajustados a la realidad de la época en que fueron escritas las partituras, son detalles que no hacen a la obra una pieza antigua, como ir a un museo, si no que te hace apreciar todo lo que Beethoven sabía sacar de ellos; y además Gardiner ayuda en resituar las sinfonías en los tempos adecuados y la intensidad sonora necesaria, nada de venderse a la contundencia sonora y a la excesiva lentitud de interpretación, para darle un cariz más ampuloso.
No siendo ni un enterado ni un conocedor técnico de la materia, sí sé disfrutar de las variadas formas de presentar un concierto y aquí estamos en unas de las mejores manos.
En estos actos te sueles sentir como un poco transportado y en comunión con la especie humana, incluso podría decir que levitas un poco (Y más si estas en las butacas de la parte alta), pero por suerte, unos cuantos miembros selectos repartidos entre el público, enseguida te devuelven a la cruda realidad en cuanto hay una pausa y poder dar rienda suelta con ostentación a esas ansias por toser y otras cosas que parece se han estado reprimiendo durante todo un movimiento, algunos ni siquiera llegan a ese intervalo, para dar rienda suelta a sus coronavirus. Es una cruz que nunca me cansaré de denunciar.
En fin, dejo constancia aquí, de haber disfrutado de una velada inolvidable, de las que se recuerdan y disfrutan, durante mucho tiempo, es aquello de poder decir:
“Yo estuve ahí” cuando...
Barcelona, 15 Febrero 2020