martes, 19 de julio de 2022

ESTANCIA EN BILBAO

Parte II

¡Ya en Bilbao! 


Fotos del Autor 


Tras todas las peripecias pasadas hasta llegar a la «Muy Noble y Muy Leal e Invicta Villa» la gran ciudad que nos acoge, conocida por nosotros como Bilbao. Acudimos prestos al hotel reservado y procedemos a sacarnos los mil elementos voladores incrustados que llevamos encima.  



Una vez adecentados y adecuados a ser presentados en sociedad, tras las sugerencias recibidas, nos encamínanos en busca de un buen lugar para cenar y reponer fuerzas.  


El local, decoración modernilla según últimas tendencias, aparenta ser un comercio de los que se llamaban en tiempos, colmados o ultramarinos, cosa que nos queda muy lejos a algunos y desconocido del todo para los más actuales, pero lo importante es que tenga un aire vintage. Hay que decir que el bacalao que comimos estaba de primera, lo cual es de obligado en cualquier local que se precie en esta preciosa villa. 


Estamos cerca del Guggenheim y su influencia sobre el entorno es notable, imagino que la cantidad de moscas como nosotros, atraídos por la brillantez del edificio y su oferta cultural, debe de ser impresionante. 


En este caso es una muestra sobre el mundo del automóvil, que ya se nos acaba, su evolución, su transformación, su belleza, su competitividad y todas esas cosas, vistas por los ojos de un arquitecto. El tema da para tanto que ya os hare un resumen en otro post, pues la visita a Bilbao, pese a ser breve me ha dado mucho material de reflexión. 





Por momentos pensamos que no estaría nada mal embarcar la moto e instalarnos tan ricamente en un vagón refrigerado sin mosquitos, lástima que este tren no nos lleva a nuestro destino. 





El paseo por la ciudad, nos ha hecho admirar su parte céntrica, con casas y edificios con solera clásica, el casco antiguo con sus bares tradicionales y ese mundillo que se respira siempre en el casco viejo de toda ciudad que se precie. 



Pasear a la vera de la ría no nos proporcionó el fresco que era de esperar, los termómetros no hacían más que subir y sus aspiraciones de ir al cielo eran las mismas que la de los hinchas del Athletic por ganar la copa. 










La Plaza Mayor, es uno de los lugares que nos acoge en una de nuestras paradas para degustar entre sus límites, unas buenas cervezas, con sus respectivos pinchos. 



Intentar imaginar lo que debió ser la inundación sufrida en este lugar da pábulo a pensar que aquí todo se hace a lo grande, incluso un desborde de la ría. 


Pudimos apreciar que la noche en esta ciudad es corta, al menos a nivel de los locales normales, digamos sin meternos o buscar esos otros más de profesionales de la noche que no era el caso, pero sí que la gente se retira pronto, dando pie a valorar su entrega al descanso para producir más y mejor al día siguiente. Todo esto es un apunte sociológico de cocinado propio pero que ilustra sensaciones y opiniones más bien de respeto por los lugareños. 


Durante la noche el retiro provocado por el cierre de los locales, te sorprende por lo relativamente pronto, pensando que estamos en lugar de alterne y de muchos bares de tapas y vinos, pero todo el mundo se va obediente, incluso los no lugareños nos vamos, siguiendo sus usos y costumbres. 


La luna guía nuestros pasos, que resuenan en el silencio de unas calles vacías, camino del hotel.


Barcelona, 19 julio 2022



domingo, 17 de julio de 2022

ESCAPADA MOTERA A BILBO

Escapada motera 




Parte I 

Barcelona-Lleida-Huesca- Jaca-Pamplona-Vitoria-Bilbao 


Vehículo: Royal Enfield Interceptor 650 


Expedición compuesta por dos personas: un piloto navegador y un cronista. Con la propuesta de un doble motivo para acudir a la meta. 





Ni que decir tiene que estamos muy lejos de ser unos moteros al uso, de los que se estila ver por las carreteras en cualquier época del año. 


Pero cosas más raras se han visto y tampoco tenían edad. 


Para darle un poco de pimienta a la cosa, en una para técnica antes de iniciar el viaje en sí, el poner aire para mantener correctas las presiones de las ruedas, se convirtió en una pérdida que obligó a acudir al taller y con ello retrasar en algo más la partida y así poder beneficiarnos de unas horas de sol más calurosas. 




Salvando este pequeño contratiempo, que no afecto en nada a la moral viajera que llevábamos en nuestras alforjas, partimos hacia Lleida por la autovía, que siguen sin indicarla mucho para que acabes colándote en la autopista de peaje. 


Velocidad de crucero continua, bastante tráfico de vehículos comerciales al tratarse de un día laborable. 


El calor aprieta de lo lindo, apenas llevamos una camisa, de manga larga por supuesto, para protegernos del sol. La neurona no sólo lucha por salir del encierro de la cabeza, sino que se desespera cuando sabe que encima hay un casco. 


En las paradas para aprovisionar combustible, el líquido puesto en la moto es similar a nuestra ingesta de agua. El precio nada que ver a pesar de lo mucho que ha subido el agua. 


Pasamos por Lleida a la que le dedicamos un saludo cariñoso, diciéndole que a la vuelta ya pararemos. El destino nos apremia y pretendemos acercarnos a él lo más rápido posible, seguimos ruta hacia Huesca. 









El calor sigue apretando, las carreteras sin una sombra que nos cobije, permiten que el sol se instale en nuestras cabezas y espaldas de forma implacable, el correr del aire apenas mengua un poco la sensación de sequedad en el ambiente. 


Seguimos rumbo a Jaca, nos engañamos pensando que, al ir más hacia el norte, la sensación de agobio por el calor menguará, pero apenas es la sensación de ver un espejismo de esos con laguito y palmeras. 


Nos quedamos a comer una ensalada de esas que hidratan y alimentan por igual, en Jaca población muy recordada por nuestro pasado excursionista y de otras lindezas. 




Acto seguido seguimos subiendo por la piel de toro hacia Pamplona, lugar que estos días está de celebración de su patrón San Fermín, con la afluencia de gentío que ello conlleva. 


Para ese momento ya hemos decidido llegarnos lo más cercano a la meta, pensando que toda esta zona estará con el letrero de todo ocupado, en todos sus hoteles, casas rurales, pensiones y calabozos. 


A poco de llegar a Iruña cogemos la carretera que nos llevará a Vitoria, lugar tranquilo y de buen vivir, siempre respetado. 




Las ganas de llegar a destino nos espolonean lo suficiente para sin hacer caso a nuestros desfallecidos y desecados cuerpos, seguir y seguir sin descanso, a pesar de que, en la última parada de suministro de carburante, he estado dando vueltas sin sentir las piernas, andando como un robot acartonado, en busca del bar para vaciar la botella de agua en el gaznate sin preguntar su origen y los beneficios que sus maravillosas sales incorporadas me podían proporcionar. 


Bilbao nos espera, como una vieja dama cargada de buenas historias, comida abundante, bebidas serias y señorío a espuertas. 




Hacemos nuestra entrada triunfal, es un decir dada nuestra apariencia real de merluzos sacados del agua, contemplando la dorada esfinge del museo al cual acudiremos al día siguiente, nuevo sello de identidad de una ciudad rejuvenecida. 


 

Barcelona, 17 julio 2022