Con motivo de las fiestas del barrio, mi calle ha amanecido
de forma pintoresca, con todo de coches del modelo 600, de la marca Seat.
Vehículos con los que mi generación aprendimos mayoritariamente a conducir.
Según los expertos en sociología, es el vehículo que proporcionó
movilidad a las clases medias españolas en el tardo franquismo y promovió la
modernización de la sociedad, saliendo de la autarquía que el régimen del dictador
había impuesto hasta entonces. Esto junto con la llegada del turismo y la
importación de bienes y servicios exteriores, empezó a generar un cambio
imprevisto hasta entonces.
El fenómeno de lo que representó este coche daría para muchas cosas, había
quién sacaba un buen sobresueldo sólo de apuntarse a la lista de espera y
vender su turno en el momento adecuado…
Normalmente como el coche salía muy parco de fábrica,
enseguida empezaron a proliferar la venta y montaje de accesorios y mejoras
mecánicas de todo tipo.
Todos los que tenemos una cierta edad, hemos
disfrutado/sufrido la utilización de este coche.
Podría poner todos los incidentes sufridos con estos
coches, daría para una novela, con diferentes modelos de propietarios distintos,
incluido uno que compartí con un amigo.
Pero tengo que reconocer que el primer viaje “largo” con
amigos y fuera de la disciplina paternal, fue con uno de estos modelos,
concretamente uno verde descapotable, que ya era el sumun.
Ahora que los han puesto todos en marcha, siento como sube
un cierto… tufillo a aceite quemado.
Suerte que una conocida marca de cervezas, pionera en Barcelona, que por cierto se dio a conocer de nuevo en el mercado utilizando una flotilla de estos 600; patrocina el acto y suministra combustible para los tranquilos admiradores.
Suerte que una conocida marca de cervezas, pionera en Barcelona, que por cierto se dio a conocer de nuevo en el mercado utilizando una flotilla de estos 600; patrocina el acto y suministra combustible para los tranquilos admiradores.
Barcelona, el Farró, 8 Septiembre 2018














