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lunes, 2 de octubre de 2017

El día después

El día después



Todo el mundo con ganas de informarse, lo ha visto, no hay que remover y cebarse en las imágenes truculentas, que se han hecho virales, a pesar de que el gobierno central, parece que estaba jugando al mus.

Ellos sólo hablan de los delicados cuerpos de seguridad del estado, que estaban para salvaguardar el civismo y facilitar el libre tránsito de las personas ancianas que ese día, en un brote de nostalgia infantil, pretendían volver a la escuela.


Un bloguero no es un periodista, ni un crítico de arte, ni de cine ni de nada, tampoco un sociólogo o politólogo, es una persona normal, con la sensibilidad suficiente, para expresar las emociones del día a día, por escrito, en su ventanita de Internet.

Por ello os cuento como viví, lo que con el tiempo, se convertirá en una jornada histórica, en la que una gran mayoría de la población adulta, se comprometió con su pequeño país.


Tras una cena familiar, el sábado noche, en un lugar recóndito y coqueto del Raval barcelonés, en el cual se evitó conversar en lo posible, del gran tema que acapara todo tipo de tertulias, nos dirigimos paseando bajo una hermosa Luna creciente, a la Escola del Treball, en el Eixample, donde unos sobrinos de mi pareja, estaban en plan okupa, para evitar el cierre del centro, donde estaba previsto poder votar la mañana siguiente.


Nos quedamos asombrados del ambientazo que había, mucha gente, joven y no tan joven, incluidos carrozas de mi generación recordando batallas pasadas.

Un conjunto musical, Mishima, deleitaba y animaba a los que estaban ahí, muchos de los cuales tenían previsto pasar toda la noche.


Un ambiente muy festivo, de euforia contenida, con algo de miedo, por las posibles actuaciones que pudieran pasar, en el intento de boicotear el referéndum.


Ni por asomo, nadie podía pensar ni imaginar la barbarie que vendría después. Sobre todo el abuso de fuerza en los centros con poca gente o los situados en pueblos con poca población. Las fuerzas de ocupación, actuando a su salvaje antojo.


Penosa la actuación del ilustre delegado del gobierno de Madrid en Catalunya, justificando y mintiendo sin reparos, sobre lo que estuvo sucediendo ayer aquí, en su tierra.


Tras estar escuchando un intento de concierto, sin los requisitos necesarios para que fuera tal, pero muy emotivo, nos dirigimos, otra vez andando, hacia otro barrio, Gracia, donde pernoctábamos. Todo tranquilo.


El “Gran Día” amaneció lluvioso, las noticias corrían vía WhatsApp, no eran buenas, los incidentes se sucedían, mi compañera optimista por naturaleza, apremia para ir a votar, diciendo que en Gracia no se atreverán, por ser un barrio muy peculiar, con calles estrechas y plazas recoletas.


Ahí vamos, cuatro horas de espera, nadie cede, todos esperando, a ratos bajo el paraguas, a ratos paseando arriba y abajo. Conectando el móvil lo justo para permitir que la señal llegue al centro, con serios problemas de boicot en la red.


Tras la votación, una sensación de alivio y de deber cumplido, casi diría que con más emoción que la primera vez que lo hice, tras una dictadura que parecía eterna.


La petición era volver a la hora del cierre de los colegios, para evitar el posible asalto, de las fuerzas incívicas de inseguridad estatales, obsesionadas con la destrucción e incautación de todo material que oliera a permitir la expresión de la democracia.


Y así, más horas en la calle, con música enlatada ofrecida desde un balcón, todos en la calle, obstruyéndola para evitar el asalto.

En esto una sirena que viene, unas luces reflectantes centelleando, es una ambulancia de los bomberos, se abre un pasillo y se les aplaude, son de los nuestros.


Tras el recuento, salen los componentes de las mesas, ovacionados y agotados, por las tensiones y el mucho rato encerrados. 

Por megafonía recitan los resultados, euforia entre los presentes, todo el mundo contento. Bueno, menos los que ya sabemos, pero esos niegan todo lo sucedido. 


Para ellos, no ha habido referéndum, ni cargas, ni heridos, ni nada de nada, este es el mejor de los mundos posibles.

Por eso nos queremos ir.


Sarrià, 2 Octubre 2017


jueves, 28 de septiembre de 2017

El Gran Debate




Foto del Autor

 Posiciones ante el Referéndum sobre la Independencia de Catalunya

Con:

 Jordi Cuixart, presidente d’Òmnium Cultural;
 Albano Dante Fachin, diputado al Parlament de Catalunya (Podem); 
Àngels Martínez i Castells, diputada al Parlament de Catalunya (Podem)
 Jordi Sànchez, president de l’Assemblea Nacional Catalana,
 Gemma Calvet i Barot, vicepresidenta primera de l'Ateneu Barcelonès.

En cualquier sociedad democrática, ante una consulta a la ciudadanía, como es un referéndum. Los partidarios de una u otra opción, exponen los pros de sus opciones y las defienden contra las  posiciones contrarias.

Pero como no estamos en un estado democrático normal, los ponentes acaban apoyándose entre ellos, con la única finalidad de poder llegar a votar, cosa que parece ser que no está tan clara, por la voluntad en contra del gobierno “Nacional”.

Lo cual hace que todos se lleven su porción de aplausos, aunque a priori, dado el público asistente, alguien tendría que haber salido ganando, o no. (Nunca se sabe).

Un debate, sin apasionamientos, en los cuales, dos partidarios por ambos bandos, los del Sí y los del No, a la consulta sobre la Independencia de nuestro pequeño país.

Al final todo queda en un acto en defensa de la democracia, así, sin más.

Lo que está ocurriendo aquí, creo que será materia de estudio, para las generaciones futuras, esas que sufrirán las consecuencias de nuestros actos.


Al finalizar el debate, tras algunas preguntas de los asistentes, ¿Por qué dejarán el micro a algunos? Nuestro querido President, el historiador Jordi Cassasas , ha leído unas palabras de Joan Maragall, que venían al pelo de las reivindicaciones actuales.


Barcelona, 28 Septiembre 2017

jueves, 21 de septiembre de 2017

Mantenerla y no enmendarla




Fotos del autor


“Mantenerla y no enmendarla”


Ya estamos, ya hemos llegado a una situación insostenible. El cerco policial, las acciones judiciales, las amenazas y toda la batería de acciones emprendidas por el Gobierno de España, han conseguido una respuesta inmediata de la población civil catalana, de apoyo total a la causa del referéndum.

En ella, están todos los demócratas, tanto del bando independentista como de los que prefieren mantener el actual acuerdo constitucional.

En la capital del reino, sus dirigentes políticos, no entienden la fuerza de la población civil, manifestándose las veces que haga falta.



Será porque están acostumbrados a gobernar de otra forma, sin tener mucho en cuenta a la población, a diferencia de nuestros lares.

Ello es debido en parte por no tener aquí mecanismos de estado y resolver todas las incidencias sociales, siempre mediante el diálogo y el pacto, cosa que el poder central no tiene en su cultura de rancio abolengo.

Su premisa es, tengo la autoridad y el poder. Y lo ejerzo sin complejos, negociar es renunciar a una parte de poder y eso es impensable para ellos.

Me limito a manifestaros el ambiente vivido ayer, dentro de la manifestación que se formó, de una forma un tanto espontánea y otro tanto convocada por las entidades civiles ANC Y Omnium.



La junta del Ateneu Barcelonès, como otras muchas entidades, hizo una declaración de apoyo al “Derecho a decidir”

Lugar: Barcelona, Rambla de Catalunya/Gran Vía de les Corts Catalanes, el 20 de Septiembre 2017.

Cuando llego desde Sarrià al Eixample, no hace falta intuir por donde estará la manifestación convocada en defensa de nuestras instituciones y en contra de la intervención y detención en sedes de la Generalitat, en este caso, la Conselleria d’Economia.


Un río de gente, con banderas, pancartas, camisetas reivindicativas y demás artículos para llamar la atención, se dirige en tono festivo, cómo en el día de La Diada, hacia el punto de encuentro, llenando varias manzanas antes del lugar de la manifestación.

Policías autonómicos a la puerta de la Conselleria, donde ya están unas unidades de La Guardia Civil, efectuando registros y detenciones.

La afluencia de gente impide la libre circulación de vehículos, llega la Guardia Urbana y cierra el paso a los mismos, unas calles más arriba para impedir más problemas. Quedando toda la zona ocupada por los manifestantes.



Se mantiene el espíritu cívico y digamos de buen rollo, los cantos de slogans se solapan unos con otros, repitiéndose algunos con más frecuencia que otros.

Traduzco las frases y cantos, de forma libre e irresponsable, dada la amenaza que se cierne sobre todo lo que huela a democracia y libre expresión, por parte de las fuerzas del orden dirigidas por quién ya se sabe.

“Fuera fuerzas de ocupación”
“Sin pistolas no sois nada”
“No tengo miedo”


Entretanto se cantaba Els Segadors y se abucheaba y silbaba a las fuerzas del orden.

“Votaremos” Votaremos”    
“In” “Inde” "Independencia”
“Donde está Europa”
“No Muerde, es una urna”

Mientras pasean arriba y abajo una urna de nítido plástico transparente, con un rótulo que pone: “El problema es España”

“Las calles serán siempre nuestras”
“Llibertat detinguts”

Se suceden aplausos, cuando salen vecinos a los balcones ondeando senyeras y carteles pro referéndum.



“Visca Catalunya!
“Llibertat” “Llibertat”
“Fuera fuerzas de ocupación”

En estos momentos me he sentido mucho más joven, recordando tiempos tristes, por cierta similitud con el actual, donde la única forma de hacerse oír y ver, era mediante la manifestación en la calle, con el consabido riesgo inherente a la época de la dictadura.

“Libertad de expresión”
“Catalunya antifascista”
“Fuera la bandera española”
“Esto con Franco sí pasaba”

Silbidos y aplausos según se tercie, los balcones se van llenando de reporteros con sus cámaras y grabadoras, para captar todo lo que está pasando.


Una señora me hace llegar claveles, para pasarlos hacia las filas delanteras y que lleguen a los mossos.

Un manifestante vecino, nos mantiene informados de las diversas actuaciones por la ciudad, mediante la radio que está escuchando.

Veo caras conocidas, tanto de políticos activos, como algunas viejas glorias ya retiradas y también de la vida civil.


Las horas van pasando y nadie cede su puesto, se mantiene el espíritu combativo de reclamación de derechos democráticos.

Unos jóvenes, pasan repartiendo botellines de agua, bolsas con patatas fritas y paquetes de galletas maría.

Sigue el buen rollo, se saluda a los helicópteros, que sobrevuelan la zona, para hacerse una idea de los pocos manifestantes que hay según la delegación del gobierno y los muchos que el sentido común pone de manifiesto, valga la redundancia, por tratarse de una manifestación.





Sarrià, 21 Septiembre 2017




jueves, 14 de septiembre de 2017

NO REFERENDUM SI


Imagen obtenida de Internet


Hoy empieza una campaña publicitaria, para presentar un acto público que no se hará, a pesar de que los estudios previos de mercado constatan una alta demanda para poder asistir y participar.

Por qué se inicia la campaña debe de ser por qué ya está contratada y total así se divierte un rato el personal.

No hablar de algo que está en boca de todos los ciudadanos y forma parte de los intercambios de saludos tiene su gracia.

Pero unos señores de fuera, que saben muy bien todo aquello que nos conviene y lo que no. Recordemos aquello de: “Les hemos destruido la sanidad”  o también más recientemente lo de: “El 1-O no habrá ningún referéndum y sí se les citan como miembros de mesa, no vayan” Sin comentarios.

En este no poder hablar, para no publicitar, un acto considerado ilegal y por tanto súper pernicioso para la sociedad, ya hay 712 casos muy graves a los que se les exige su rápida entrada en una zona de cuarentena, a la cual serán gentilmente acompañados por los medios que el estado pondrá a su disposición, en cuanto ellos manifiesten con su silencio, el no poder acudir por sus propios medios.

Estamos viviendo una época muy emocionante y que me está rejuveneciendo el ánimo.

Vuelvo a mirar quién tengo a mis espaldas, despisto hacia donde voy, hago como que entro en algún sitio pero en realidad salgo y procuro que no puedan ver que estoy leyendo o pensando.

En un Estado de Derecho, así en mayúsculas, pensar fuera del criterio oficial, está mal visto.



Sarrià, 14 Septiembre 2017